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14 sept 2008

Acciones Efectivas para Aumentar tu Calidad de Vida


¿Quieres aumentar tu calidad de vida?

Imagino tu respuesta: ¡¡¡SÍ!!!

Magnífico. Me atrevería a decir que el 99.9% de la población mundial concuerda contigo.

Ahora... ¿Qué determina tu calidad de vida?¿ De qué depende el que puedas mejorarla o no?

En última instancia, depende de una cosa: que seas capaz de modificar los resultados que obtienes.

Tu calidad de vida es la suma de todos los resultados que obtienes en las diferentes áreas de tu vida. Si fuéramos a expresar esto con una fórmula matemática, podríamos expresarla de la siguiente manera:

Resultados(salud + relaciones + emociones +trabajo + finanzas + espiritualidad + trabajo + entorno)= Calidad de Vida

Los resultados que vives en las distintas facetas de tu vida tienen un efecto sobre tu existencia; por lo tanto, de ellos depende el que tu experiencia de vida mejore, se estanque, o empeore.

Entonces ¿qué hace falta para materializar la respuesta afirmativa que me diste al principio de este artículo? Cambiar uno o más de los resultados que estás obteniendo.

Sólo creando, mejorando, reduciendo o eliminando uno o más de estos resultados es como tu calidad de vida va a verse modificada.

Si sigues obteniendo lo mismo, continuarás viviendo de la misma forma.

¿De qué depende entonces el que tú seas capaz de modificar o producir un resultado diferente en algún área de tu vida?

Tú lo sabes bien. Tus resultados son el efecto de tus…¡Acciones!

Tus acciones determinan tus resultados. Si haces algo obtienes un resultado particular. Si no haces algo, también obtienes otro resultado determinado.

Algunos ejemplos: si continúas llegando tarde todas las noches a tu casa, lo más seguro es que la relación con tu pareja se deteriore. Si no planificas mejor tu tiempo, tu productividad seguirá en descenso. Si decides gastar menos de lo que te ingresa todos los meses, generarás el resultado de poder contar con dinero para ahorro o inversión. Si decides dejar de comer tanto, puedes perder esos kilitos de más.

Tu hacer --o no hacer-- es la causa de tus resultados. Por lo tanto, es en tu acción donde reside la base de tu poder para transformar tu calidad de vida.

Albert Einstein, seguramente el científico más importante del siglo XX, definió la locura como la pretensión de "obtener un resultado diferente, haciendo siempre lo mismo". Para Einstein, quien quisiera que algún resultado cambiara pero no estuviera dispuesto a hacer cosas diferentes estaría, como diría mi hija Maya, "cu-cú".

Tú quieres aumentar tu calidad de vida. Sabes que para esto necesitas modificar o mejorar al menos uno de los resultados que estás obteniendo.

¿ Estás haciendo lo que te va a permitir lograr ese resultado?

Por que si no tú estás…

En serio. El principio que quiero comunicarte es el siguiente --uno muy básico, por cierto; tan básico que a veces se nos olvida aplicarlo: si siempre haces lo que has venido haciendo, seguirás obteniendo lo que hasta ahora has generado.

Sólo intentando algo nuevo --decidiendo hacer o dejar de hacer lo que hasta ahora no habías decidido-- es como vas a lograr el cambio que te acercará más a la vida que deseas.

No creo que estemos tan locos, midiéndonos con la definición de Einstein. Lo que sí pienso es que andamos la mayor parte del tiempo en "automático", sin darnos cuenta de que día tras día, semana tras semana, mes tras mes, repetimos una y otra vez los mismos patrones de acción que nos han conducido hasta donde nos encontramos ahora.

Queremos mejorar y que nuestra vida evolucione, pero en "automático" seguimos haciendo lo mismo.

A veces necesitamos asumir el control "manual" de nuestra vida para poder tomar las decisiones que nos permitan generar las nuevas acciones que nos lleven a mejores resultados.
¿Cómo asumir deliberadamente tu capacidad para introducir cambios positivos en tu vida?

Hay cuatro tipos de acción específica que puedes realizar:

Aumenta lo que te funciona; haz más de lo que te lleva a experimentar los resultados que deseas. Por ejemplo: salir a caminar más a menudo si sabes que esto te ayuda a relajarte, sentirte mejor y mejorar tu salud.

Reduce aquello que disminuye tu capacidad para lograr lo que realmente deseas. Por ejemplo: pasar tanto tiempo conversando con los amigos sobre las condiciones negativas de la economía, la política, etc. --cosas que no están en ti modificar y que al enfocarte en ellas lo que haces es perder tu energía.

Comienza a hacer lo que es necesario para generar los resultados que quieres disfrutar. Por ejemplo: ahorrar un porcentaje de tus ingresos todos los meses para construir un mejor futuro financiero.

Elimina lo que le resta valor a tu vida. Por ejemplo: estar 12 horas al día en la oficina y, para colmo, trabajar también los fines de semana.

Aquí tienes cuatro preguntas que te invito a hacerte --ahora y siempre-- para adueñarte de tu destino y lograr el éxito que deseas:

Para lograr lo que quiero ¿qué puedo aumentar?
Para lograr lo que quiero ¿qué puedo reducir?
Para lograr lo que quiero ¿qué puedo comenzar a hacer?
Para lograr lo que quiero ¿qué puedo eliminar de una vez por todas?
Lo que te resta ahora es… ¡ponerte en acción!

9 sept 2008

Para Atraer lo que Deseas


SOLO PARA GENTE EXITOSA Y CON PENSAMIENTO DE TRIUNFADORES "VISIONARIOS"

Uno de los descubrimientos más sorprendentes acerca del lenguaje mental es que nuestro cerebro tiende a ignorar la palabra "no". Tú estarás pensando: "¿Cómo es eso de que el cerebro no entiende la palabra no? Yo entiendo la palabra no". ¡Claro! Lo que sucede es que, como el cerebro piensa en imágenes, cuando utilizas una expresión en la que se encuentra la palabra "no", lo único que consigues es dibujar en la mente aquello que pretendías negar.

Es posible que el siguiente ejercicio te permita apreciar mejor esto. Quiero que te detengas un momento y visualices un árbol. Mientras lees, piensa en un árbol cualquiera y obsérvalo claramente en tu mente. Quiero que visualices frente a ti ese árbol verde y frondoso. Ahora, quiero que no veas una manzana roja en ese árbol. ¡No veas una manzana roja! ¿Por casualidad viste una manzana roja colgando del árbol? Seguramente que así fue, ¿no es cierto? ¿Por qué sucede esto?

Las instrucciones fueron claras: ¡No veas una manzana roja! Es muy sencillo, puesto que el cerebro piensa en imágenes, él simplemente se enfoca en la parte positiva de dicha orden y hace su imagen ignorando la palabra "no".

Esto es evidente con los niños, que es con quienes más utilizamos esta palabra. Si un niño está gritando y le dices: "No grites", muy probablemente lo seguirá haciendo. Cuando le dices a un niño: "no debes correr dentro de la casa", ¿qué imagen dibuja esta orden en la mente del niño? Correr por la casa, ¿no es cierto?

Y éste es precisamente el comportamiento que deseas cambiar. Así que en lugar de cambiarlo, inconscientemente lo estás reforzando en la mente del niño, ya que estás ayudándole a mantenerse enfocado en esta imagen. En lugar de decir eso, di algo así como "quiero que camines despacio cuando estés dentro de la casa". Esta nueva orden no sólo dibuja una imagen totalmente distinta a la anterior, sino que le permite al niño visualizar lo que tú deseas que ocurra. ¿Ves la enorme diferencia que logra el diálogo interno adecuado?

¿De qué nos sirve esto? Para empezar, cuando estés fijando tus metas, evita utilizar la palabra "no". Si una de ellas es dejar de fumar, deja de decir "no quiero fumar más", porque tu cerebro sólo escuchará, "quiero fumar más” y creará imágenes donde te veas fumando. Utiliza los términos y las palabras que dibujen las imágenes de los resultados que deseas obtener. En lugar de eso, puedes decir algo como "gozo de una salud óptima; amo tener mis pulmones limpios y poder respirar profunda y fácilmente". Recuerda, tú no atraes aquello que quieres; tú atraes aquello que puedes visualizar claramente, y esta visualización es el resultado de utilizar el lenguaje correcto y crear en tu mente la realidad que deseas experimentar.

Una aclaración: un gran error en el que muchas personas caen es pensar que una actitud positiva les permitirá lograr cualquier cosa que quieran. Esto es totalmente absurdo (no ganarás los Juegos Olímpicos si corres y te cansas). No, una actitud mental positiva no te permitirá hacer cualquier cosa, pero si ampliará tu visión, de manera que puedas hacer todo mucho mejor que con una actitud negativa. Esta es la única verdad al respecto; ella no te convertirá en el más rápido, ni en el más inteligente, ni en el más fuerte, ni tampoco eliminará todos los problemas. Lo único que sí hará será darte la oportunidad de aprovechar al máximo tu potencial y obtener los mejores resultados. No sólo podrás utilizar más eficazmente tus habilidades, sino que te ayudará a evitar que aquellos eventos sobre los cuales no tienes ningún control te afecten negativamente.

También debemos tener presente que sólo podremos atraer aquello por lo que estemos dispuestos a pagar el precio, en término de los hábitos que nos obligaremos a desarrollar y las acciones que tendremos que llevar a cabo.

Tu pensamiento puede hacer que el universo trabaje para proveerte lo que deseas, pero tus acciones deben ser tales que recibas justamente lo que mereces. No vas a recibir lo que deseas de caridad, ni te llegará sin hacer nada.

Los pensamientos de riqueza que albergues en tu mente son la semilla que dará fruto a la riqueza que deseas, pero no hará que por arte de magia tu cuenta bancaria crezca sin esfuerzo de tu parte. Para que esto ocurra debe haber armonía entre tu manera de pensar y tu forma de actuar. Si quieres vivir una vida de riqueza, no debes enfocarte en la pobreza. Tus deseos no se hacen realidad pensando en sus opuestos. La salud no se consigue estudiando la enfermedad o pensando y concentrándote en ella, y nadie se ha hecho rico estudiando la miseria o pensando en la escasez.


Dr. Camilo Cruz