25 ene 2009

La Fidelidad y la Lealtad de un Líder

Para ser un líder exitoso, hay que tener dos virtudes que son la base de todo lo que se quiera construir, estas son la fidelidad y la lealtad, que posiblemente algunos las interpretan como sinónimos, pero que cada una tiene características diferentes, siendo las dos muy importantes.

El sueño de todo líder es contar con personas que le ayuden a llevar efectivamente la visión hasta en los más pequeños detalles, pero en el camino se pueden encontrar con personas que son fieles pero no leales, o viceversa. Por tanto, es imprescindible entender en qué consiste la fidelidad y la lealtad, para poder tener un liderazgo efectivo. Estas virtudes son muy importantes tanto en el líder como en los que lo siguen.

En muchas ocasiones usted puede tener a su lado personas en las que pueda delegar alguna función y saber que la van a llevar a cabo, que puede necesitarlas en cualquier momento y saber que puede contar con ellas, que son cumplidas en realizar su trabajo, lo hacen de continuo y sin desmayar. A estas personas las podemos catalogar como personas fieles. Esta fidelidad es probada en una persona cuando hace el trabajo con excelencia para otros, como si fuera para si misma. Una persona fiel siempre da cuentas al líder.

Hasta el momento pudiéramos pensar que estamos hablando de lealtad también, pero la lealtad va más allá de cumplir el trabajo con excelencia. La lealtad implica una firme resistencia a cualquier tentación de traicionar o engañar, especialmente en los momentos de crisis. Para poder entender mejor la diferencia podríamos citar algunos ejemplos:

Fidelidad

 Cuando un empleado es fiel, es decir, que siempre cumple con su trabajo, pero basta con que su jefe le de la espalda para que comience a criticarlo. En este momento estaríamos hablando de una persona que es fiel, pero no leal. Así mismo, cuando alguien hace su trabajo muy bien, pero busca sacar provecho personal para luego traicionar.

Lealtad

 Cuando una persona es leal a una institución o a su mismo líder, pero en los momentos en que se necesita, siempre tiene algo más importante para hacer. Sin embargo, cuando alguien critica o tiene la tentación de engañar es el primero que corta con la situación.

Es de notar que tanto la fidelidad como la lealtad son muy importantes en todos los ambientes en que nos movemos. En muchas ocasiones, estas virtudes que deben ser parte de la escala de valores de un líder no han sido enseñadas, o tal vez no se han tenido en cuenta sino hasta el momento en que sufrimos experiencias dolorosas con personas en las que confiamos y pensamos que al ser fieles iban a ser leales.

¿Pero, qué hacer con aquellas personas que nos han fallado?

Bueno, hay que reconocer que, de acuerdo a la definición anterior, es más fácil o más usual darle una segunda oportunidad a aquellas personas que han fallado en su fidelidad que en su lealtad, ya que la lealtad tiene que ver más con lo que verdaderamente es la persona. No obstante, si usted decide darle una segunda oportunidad tiene que tener en cuenta los riesgos que puede correr, no es aconsejable darle la misma confianza, y hay que esperar un tiempo prudencial para que los frutos puedan ser tangibles.
Catalina Patiño

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